miércoles, 11 de marzo de 2009

ORACION PARA LOS 9 DIAS

Hoy, 10 de Marzo, comienza la novena a S. José, padre adoptivo de Jesús.
Termina el día 18, porque su Solemnidad es el 19.
Les sugiero ésta. Rezo por ustedes, y pido ustedes me incluyan a mí.
Con mucho afecto, P. José Luis Carvajal

ORACIÓN PARA LOS NUEVE DÍAS
( del Papa Juan XXIII)

San José, custodio de Jesús y esposo virginal
de María, que transcurriste la vida en el
cumplimiento perfecto del deber, sustentando
con el trabajo de tus manos, a la Sagrada
Familia de Nazaret. Con confianza,
nos dirigimos a ti: ¡protégenos propicio!
Tú conoces bien nuestras aspiraciones,
nuestras angustias y esperanzas. A ti
recurrimos, porque estamos seguros de
encontrar en ti quien nos proteja.
También tú experimentaste la fatiga y el
cansancio; pero tu ánimo, remanso de paz
profunda, exultó de gozo por la intimidad con el
Hijo de Dios a ti confiado y con María,
su santísima Madre.
Ayúdanos a comprender que no estamos solos
en nuestros trabajos, a saber descubrir a Cristo
al lado nuestro, a darle nuestra acogida a su
Gracia, y a custodiarla fielmente, como lo
hiciste tú.
Concédenos que, en nuestra familia, todo
quede santificado por la caridad, en la
paciencia, en la justicia y en la búsqueda
del bien. Amén.

(Pedir las gracias que se desean obtener y rezar un Padrenuestro)

jueves, 19 de febrero de 2009

URBANO

A la distancia,
Dios.
En el ahora
prisa, bocinazos,
empujones, pocas sonrisas,
un cierto no sé qué, quizá,
de mal humor contenido.
Me detengo a esperar
el permiso del semáforo.
En la distancia
el campanario obliga a
mirar el cielo.
Son las seis.
Dios desciende y canta
en la voz del bronce.
En el aquí
aguardo esperanzada
la próxima luz verde.

María de las Mercedes
Avda. Rivadavia
Campanario San José de Flores

miércoles, 11 de febrero de 2009

19 de febrero

A Tí acudimos en nuestras tribulaciones, y después de haber implorado el auxilio de tu Santa Esposa, solicitamos también confiadamente tu amparo y protección. Por el afecto que te unió a la virgen Maria Madre de Dios, y por el amor paternal que tuviste al niño Jesús, te suplicamos humildemente que nos socorras con tu poder en nuestras necesidades. Amén

(del libro 365 días con SAN JOSÉ. P. Florentín Brusa,cmf)

19 de enero

Señor y Dios padre todopoderoso, fuente de toda santidad, que otorgaste a San José un poder inmenso de intercesión ante Tí, ayúdanos a cumplir lo que la Escritura nos enseña: ser santos como el Señor es santo. Así sea.
(del libro 365 días con SAN JOSÉ. P. Florentín Brusa,cmf)

sábado, 29 de noviembre de 2008

SAN JOSE OBRERO

El 1º de mayo de 1955 se realizó en Roma, en la Plaza de San Pedro, un encuentro multitudinario entre el Papa Pío XII y más de 200.000 obreros. Allí se instituyó la fiesta de San José Obrero el día primero de mayo para cristianizar la Fiesta del Trabajo que había nacido en 1889. Así, en el calendario de la Iglesia universal nacía la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores.



ORACION A SAN JOSE OBRERO

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José,
nuestro protector en la tierra,
como quien conoce el valor del trabajo
y la respuesta a nuestro llamado.
A través de tu Santa Esposa,
la Inmaculada Virgen Madre de Dios,
y sabiendo el amor paternal
que tuviste a nuestro Señor Jesús,
te pedimos nos asistas en nuestras necesidades
y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente
nuestras tareas diarias,
líbranos de caer en el pecado, de la avaricia,
de un corazón corrupto.
Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo,
nuestro defensor y fortaleza
contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio.
Socórrenos en todos nuestros esfuerzos,
para así poder obtener contigo
el descanso eterno en el Cielo.

Amén

lunes, 13 de octubre de 2008

IMAGENES DE SAN JOSE


Muchas gracias Gladys y Marga (Las Melli) por colaborar con nuestro blog! - Lis

martes, 7 de octubre de 2008

SAN JOSÉ EL PATRIARCA

San José campeón de la fe:

La vida de San José ha estado verdaderamente marcada por las iniciativas de Dios, iniciativas misteriosas, iniciativas más allá de la posibilidad de entender. San José se deja conducir porque era justo y “justo” es el hombre que vive de fe.
Dios no le dice nada, no le da explicaciones, pero él obedece. Ha dicho siempre SI con la vida, no con las palabras. Frente a Dios nunca ha habido preguntas o dudas.

San José obra en el silencio:

¡Cuán fecundo es este silencio! Dios habla y San José hace:
“No temas....”, y él no teme, todos los dramas están terminados.
“Levantaos...”, y él se levanta, ahí está ya por el camino.
“Vuelve....”, y él ya está de regreso.
Esta inmediatez de San José a todas las indicaciones del Señor, nos demuestra su bella disposición interior!

San José es el humilde:

Es estupendo este ejemplo de San José que, siendo también jefe de familia, está simplemente a su servicio con una familiaridad hecha de abandono y de continua entrega. San José no mide la vida de Jesús y de la Virgen sobre sus propias exigencias, sino que pone su vida al servicio de ellos. No parte para Egipto cuando es cómodo para él sino cuando el interés de Jesús lo requiere.

San José es un hombre coherente:

San José es un laico en el más profundo sentido de la palabra. Es un hombre como todos. El Verbo se encarna en una familia en la que San José es el jefe y vive en la realidad de las criaturas humanas, en la condición más universal, que es la del trabajo y de la pobreza. San José nos enseña cómo ofrecer a Cristo el servicio de una vida totalmente insertada en la realidad terrena.
Su patronato va más allá de un simple triunfo, ya que se deriva de una realidad inferior. San José nos hace comprender el contenido del servicio para el Reino y nos ayuda a estar en la historia de la salvación. Aquellos que creen en Cristo, le obedecen y confían en él.

San José se halla insertado en el misterio de la encarnación del Verbo por iniciativa de Dios:

San José es el esposo de María
San José será el padre adoptivo de Jesús
San José presidirá la familia de Nazaret, la sostendrá con su trabajo, la defenderá y la protegerá sin protagonismo, dejando a Dios ser en él.
San José es el guardián de la más alta y sagrada virginidad: la de María, la inmaculada hija de Dios. ¿Y cómo lo hizo? No diciendo “aquí estoy yo para defender a todos”, sino desapareciendo. Ha custodiado la santidad de Jesús y de María desapareciendo a las miradas de todos, excepto de la de ellos.

San José ha renunciado a entender y ha aceptado creer, ha renunciado a mandar y ha aceptado obedecer. Sin embargo, creyendo, se ha dejado dirigir por el Señor y éste lo ha introducido en un modo particularmente íntimo en el misterio de la encarnación y de la salvación.

San José, este amable patrono de la vida espiritual, nos ayuda a estar siempre ante el corazón y los ojos de Dios, y olvidarnos de nosotros mismos, porque en ese desaparecer a los ojos de todos y a nuestros ojos, nos perderemos en el humilde y silencioso corazón del único Dios y Señor nuestro.


Enviado por: Elsa Lorences de Llaneza