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jueves, 16 de julio de 2009

19 de junio - 19 de julio



19 de Julio:
Así como libraste a Jesús del peligro de los enemigos, concede tu perpetua protección a todos los niños y jóvenes, para que ellos puedan crecer libres de todos los males, de la droga, del alcohol o de cualquier otra adición que los pueda atrapar. Así sea.



19 de Junio:
San José tu pureza de corazón y de acciones aun hoy, son ejemplo de tu dignidad de hombre de fe. Que por tu ejemplo lleguemos también nosotros, a ser puros de corazón, y que ella se manifieste en todas nuestras obras. Amén.

(Del libro 365 días con SAN JOSÉ del P. Florentín Brusa,cmf - Enviado por Elsa L. de Llaneza)

miércoles, 20 de mayo de 2009

CANCION A SAN JOSE

Por un camino de flores
va caminando María
lleva al niño de la mano
pero San José los guía.

Por un caminito verde
se pierden esas pisadas
que mi corazón las siga
hasta encontrar su morada.

Oh mi Señor te lo pido hoy…
Oh mi Señor te lo pido hoy…

En la casa de María
hay trabajo, amor y fe
y un taller con maderas
que trabaja San José.

Oh carpintero glorioso
modela mi corazón
saca de este tronco añoso
tu más hermosa labor.

Concepción Costantino
(feligresa de la parroquia)

martes, 19 de mayo de 2009

19 de Mayo:

José se estableció en una ciudad llamada Nazaret; así se cumplió lo anunciado por los profetas, que sería llamado Nazareno. Acudamos a su poderos intercesión, porque es el único hombre justo por excelencia, después de Jesús y María, que puede justificarnos. Amén.


(Del libro 365 días con SAN JOSÉ del P. Florentín Brusa,cmf - Enviado por Elsa L. de Llaneza)

domingo, 19 de abril de 2009

19 de abril:

San Antonio Ma. Claret alcanzó la gracia de morir y ser acompañado por amor y reverencia de María, virgen Madre de Dios, y de San José tutor y guía de Jesús y María. Así sea.



(Del libro 365 días con SAN JOSÉ del P. Florentín Brusa,cmf - Enviado por Elsa L. de Llaneza)

jueves, 19 de marzo de 2009

19 de Marzo:

Considerando glorioso patriarca las inefables y sublimes gracias que constantemente recibimos de ti, nos inclinamos a tus pies humildemente, seguros de que es el mejor camino, después de María, para llegar a Jesús. Amén.

(Del libro 365 días con SAN JOSÉ del P. Florentín Brusa,cmf - Enviado por Elsa L. de Llaneza)

lunes, 13 de octubre de 2008

IMAGENES DE SAN JOSE


Muchas gracias Gladys y Marga (Las Melli) por colaborar con nuestro blog! - Lis

martes, 7 de octubre de 2008

SAN JOSÉ EL PATRIARCA

San José campeón de la fe:

La vida de San José ha estado verdaderamente marcada por las iniciativas de Dios, iniciativas misteriosas, iniciativas más allá de la posibilidad de entender. San José se deja conducir porque era justo y “justo” es el hombre que vive de fe.
Dios no le dice nada, no le da explicaciones, pero él obedece. Ha dicho siempre SI con la vida, no con las palabras. Frente a Dios nunca ha habido preguntas o dudas.

San José obra en el silencio:

¡Cuán fecundo es este silencio! Dios habla y San José hace:
“No temas....”, y él no teme, todos los dramas están terminados.
“Levantaos...”, y él se levanta, ahí está ya por el camino.
“Vuelve....”, y él ya está de regreso.
Esta inmediatez de San José a todas las indicaciones del Señor, nos demuestra su bella disposición interior!

San José es el humilde:

Es estupendo este ejemplo de San José que, siendo también jefe de familia, está simplemente a su servicio con una familiaridad hecha de abandono y de continua entrega. San José no mide la vida de Jesús y de la Virgen sobre sus propias exigencias, sino que pone su vida al servicio de ellos. No parte para Egipto cuando es cómodo para él sino cuando el interés de Jesús lo requiere.

San José es un hombre coherente:

San José es un laico en el más profundo sentido de la palabra. Es un hombre como todos. El Verbo se encarna en una familia en la que San José es el jefe y vive en la realidad de las criaturas humanas, en la condición más universal, que es la del trabajo y de la pobreza. San José nos enseña cómo ofrecer a Cristo el servicio de una vida totalmente insertada en la realidad terrena.
Su patronato va más allá de un simple triunfo, ya que se deriva de una realidad inferior. San José nos hace comprender el contenido del servicio para el Reino y nos ayuda a estar en la historia de la salvación. Aquellos que creen en Cristo, le obedecen y confían en él.

San José se halla insertado en el misterio de la encarnación del Verbo por iniciativa de Dios:

San José es el esposo de María
San José será el padre adoptivo de Jesús
San José presidirá la familia de Nazaret, la sostendrá con su trabajo, la defenderá y la protegerá sin protagonismo, dejando a Dios ser en él.
San José es el guardián de la más alta y sagrada virginidad: la de María, la inmaculada hija de Dios. ¿Y cómo lo hizo? No diciendo “aquí estoy yo para defender a todos”, sino desapareciendo. Ha custodiado la santidad de Jesús y de María desapareciendo a las miradas de todos, excepto de la de ellos.

San José ha renunciado a entender y ha aceptado creer, ha renunciado a mandar y ha aceptado obedecer. Sin embargo, creyendo, se ha dejado dirigir por el Señor y éste lo ha introducido en un modo particularmente íntimo en el misterio de la encarnación y de la salvación.

San José, este amable patrono de la vida espiritual, nos ayuda a estar siempre ante el corazón y los ojos de Dios, y olvidarnos de nosotros mismos, porque en ese desaparecer a los ojos de todos y a nuestros ojos, nos perderemos en el humilde y silencioso corazón del único Dios y Señor nuestro.


Enviado por: Elsa Lorences de Llaneza

domingo, 28 de septiembre de 2008

domingo, 14 de septiembre de 2008

ICONOGRAFIA DE SAN JOSE

El culto a San José se inicia en el siglo XVI, y los grandes propulsores de este culto fueron Santa Teresa de Jesús y los Carmelitas Descalzos, y San Ignacio de Loyola y la Orden Jesuita.
La popularidad de San José fue creciendo con el correr del tiempo, y su iconografía también fue variando con los años.


Hasta el siglo XVI San José ocupa un lugar secundario en algunos episodios de la vida de Jesús. Luego se lo pasa a ver como un hombre joven que observa a cierta distancia a Jesús y María, remarcando con esta distancia que no es el verdadero padre del Niño. En la Edad Media, pasa a ser un anciano, imagen que perduró durante todo el Renacimiento.

Esta imagen de José anciano es una de las más fuertes, aunque no sea la más creíble. Según Santo Tomás de Aquino, había razones de conveniencia para que Jesús naciera de una mujer casada, por ejemplo para que Jesús no fueses rechazado por ser hijo de una madre soltera, y para que María no corriese el riesgo de ser lapidada. Si José, al nacer Jesús, no estuviera en edad de engendrar un hijo, la imagen de María no hubiese podido ser preservada. Lo más probable es que José rondara los cuarenta años en la época del nacimiento de Jesús.

Recién a principios del S. XVI José comienza a aparecer como protagonista. Una de estas primeras imágenes es de alrededor de 1500 y lo muestra de pie, anciano y con una mano sobre el hombro de Jesús Niño. Esta modalidad va a afianzarse con la pintura de El Greco, donde se observa a un San José más joven, con el Niño de la mano (simbolizando su condición de maestro y conductor durante su infancia) y la vara florecida.

Uno de los tipos más difundidos es el que muestra a San José con el Niño en brazos, imagen que apela sobre todo a lo sentimental, resaltando la cercanía y el cariño entre ambos.

Los atributos característicos de San José son la vara florida que se cree es de almendro, suplantada muchas veces por la azucena o lirio – símbolo de pureza y castidad-, y las herramientas propias de su oficio de carpintero. A veces, la paloma del Espíritu Santo aparece sobre las flores de la vara. Este atributo de la vara se origina en los Evangelios Apócrifos, donde se relata que fueron convocados al templo un hombre de cada tribu de Israel, para elegir esposo para la Virgen María. José fue por la tribu de Judá. Cada hombre debía llevar una vara, las que fueron dejadas sobre el altar. Cuando al día siguiente el sacerdote ingresó al Sancta Santorum, un ángel tomó la vara más pequeña, la de José y, según algunas versiones la vara floreció, y según otras la paloma del Espíritu Santo surgió de ella, señalando al elegido para desposar a la Virgen. Así se cumpliría lo narrado por el Profeta Isaías: “Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz”. (Is 11,1)

En relación a la vestimenta, José suele ser representado con un manto que cae desde sus hombros, y una túnica. En la América Hispánica se acostumbra colocar una corona real, generalmente de plata, a las imágenes de San José.

Lis Anselmi - lisanselmi@yahoo.com.ar

domingo, 7 de septiembre de 2008

LA VIDA DE SAN JOSE


José nació probablemente en Belén, su padre se llamó Jacob (Mateo 1,16) y se cree que era el tercero de seis hermanos. La tradición nos transmite la figura del joven José como un muchacho de mucho talento y un temperamento humilde, dócil y devoto.
Era un carpintero que vivía en Nazaret. Según la tradición, cuando tenía alrededor de treinta años fue convocado por los sacerdotes al templo, con otros solteros de la tribu de David, para tomar esposa. Los sacerdotes ofrecieron a cada uno de los pretendientes una rama y comunicaron que la Virgen María de Nazaret habría de casarse con aquel cuya rama desarrollase un brote. “Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz” (Is.11,1). Solo la rama de José floreció y en tal modo fue reconocido como novio destinado por el Señor a la Santa Virgen.
María, a la edad de 14 años, fue dada en esposa a José, sin embargo ella siguió viviendo en la casa de su familia de Nazaret de Galilea por un año, el tiempo requerido por los Hebreos entre el casamiento y la entrada en la casa del esposo. Fue precisamente en este lugar donde María recibió el anuncio del Ángel y aceptó: “He aquí a la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc. 1,38)
Ya que el Ángel le había avisado que Isabel estaba embarazada (Lc. 1,39), pidió a José que la acompañara a casa de su prima en los últimos tres meses de embarazo de aquella. Tuvieron que realizar un largo viaje de 150 km. ya que Isabel residía en Ain Karim, Judea. María permaneció cerca de Isabel hasta el nacimiento de Juan Bautista.
A su regreso de Judea, María puso a su esposo frente a una maternidad que no podía explicar. Muy inquieto, José combatió contra la angustia de la sospecha y pensó hasta en dejarla y huir secretamente (Mt. 1,18) para no condenarla en público pues era un esposo justo. Si María era considerada adúltera la ley sentenciaba que fuera lapidada junto con su hijo, fruto del pecado (Lev. 20,10; Deut. 22,22-24).

José estaba a punto de actuar así cuando un Ángel se le apareció en sueños para disipar sus temores: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo” (Mt. 1,20). Todas sus turbaciones desaparecieron y José apresuró la ceremonia de fiesta de entrada de su esposa en su casa.
Un edicto de César Augusto ordenaba el censo de toda la tierra (Lc. 2.1). José y María partieron hacia la ciudad de origen de la dinastía, Belén. El viaje fue muy fatigoso por el estado de María, próximo a la maternidad. En aquellos días Belén estaba lleno de extranjeros y José buscó en todas las posadas un lugar para su esposa, pero las esperanzas de hallar una buena acogida se frustraron. María dio a luz a su hijo en una gruta del campo de Belén (Lc. 2,7) y algunos pastores acudieron para visitarla y ayudarla (Lc. 2,16.
La ley de Moisés prescribía que la mujer, después del parto, fuera considerada impura y permaneciera 40 días segregada si había dado a luz un niño y 80 días si era una niña. Después tenía que presentarse al templo para purificarse legalmente y hacer un ofrecimiento, que para los pobres se limitaba a dos tórtolas o dos pichones. Si el niño era primogénito, él pertenecía a Dios, según la Ley. Al tiempo de la purificación fueron al Templo para ofrecer su primogénito al Señor. En el Templo encontraron al profeta Simeón que anunció a María: “una espada de dolor te atravesará el alma” (Lc. 2,35).
Llegaron los magos de oriente (Mt. 2,2) que buscaban al recién nacido, Rey de los Judíos. Teniendo conocimiento de esto, Herodes se preocupó mucho y trató por todos los medios saber dónde estaba para hacerlo desaparecer. Los Magos hallaron al niño, lo adoraron y le ofrecieron sus regalos, dando un alivio a la Sagrada Familia.
Cuando ellos partieron, un Ángel del Señor se le apareció a José y lo exhortó a huir: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo” (Mt. 2,13).
José se levantó y aquella misma noche tomó al niño y a su madre y partió hacia Egipto (Mt.2,14) para emprender un viaje de unos 500 km. La mayor parte del camino fue por el desierto, invadido de serpientes y muy peligroso a causa de los bandidos. La Sagrada Familia tuvo que vivir la penosa experiencia de ser prófuga, lejos de su tierra, porque así se cumplía cuanto fue dicho por el Señor por medio del Profeta (Os XI,1): “Llamé de Egipto a mi hijo” (Mt. 2,13-15)
Inmediatamente después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que quería matar al niño” (Mt 2,19-20) José se levantó, tomó al niño y a su madre y volvieron a la tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en sueños, se dirigió a la provincia de Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: “Lo llamarán “Nazareno” (Mt. 2,19-23)
Los miembros de la Sagrada Familia iban a Jerusalén cada año por la fiesta de Pascua. Cuando Jesús tenía 12 años hicieron lo mismo. Pasados los días de fiesta, emprendieron el camino de regreso creyendo que el pequeño estaba en la comitiva. Pero cuando se dieron cuenta de que no estaba con ellos, empezaron a buscarlo afanosamente y, después de tres días, lo hallaron de nuevo en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Sus padres se emocionaron mucho al verlo. Su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy angustiados mientras te buscábamos” (Lucas 2,41-48)
Pasaron otros veinte años de Trabajo y de sacrificio para José siempre cerca de su esposa y murió poco antes de que su Hijo empezara la predicación. No vio la pasión de Jesús sobre el Gólgota probablemente porque no hubiera podido soportar el atroz dolor de la crucifixión de su Hijo tan amado.
Elsa Lorences de Llaneza
elsalorences@yahoo.com.ar

lunes, 1 de septiembre de 2008

APARECIDA Y LA CATEQUESIS

El jueves 28 de agosto se realizó en nuestra parroquia una conferencia a cargo del Pbro. Alejandro José Puiggari, sobre “Los Aportes de Aparecida a la Catequesis”, donde se trataron puntos como “El acontecimiento de Aparecida como una constante de la historia de la salvación”, “la catequesis iniciática a la luz de Aparecida”, “la piedad popular como mística y camino de inculturación”, y otros. A la misma asistieron catequistas de la parroquia, el grupo del Seminario Catequístico, nuestro párroco el P. Gabriel, y público en general.

Al finalizar la conferencia se anunció para el jueves 25 de septiembre de 20 a 21.30 hs, una nueva charla: “Pablo, su mensaje”, que estará a cargo del Prof. Pablo Cicutti.

domingo, 24 de agosto de 2008

viernes, 22 de agosto de 2008

martes, 19 de agosto de 2008

domingo, 20 de julio de 2008